¿Suicidios por deudas?

Recientemente se publicó una noticia que me afectó mucho: un compañero abogado puertorriqueño de 47 años, aparentemente frustrado porque no pudo obtener un plan de pago con el Departamento de Hacienda se lanzó al vacío desde el quinto piso del estacionamiento de dicha dependencia. Murió en el acto. A su familia, mis respetos y condolencias.

Tan pronto me enteré de la tragedia me hice varias preguntas: ¿Qué esperan el gobierno y muchos acreedores para despertar y darse cuenta de que atravesamos una crisis que afecta a seres humanos? ¿No hubiera sido más efectivo ofrecerle un plan de pago mediante el cual el ciudadano pudiera cumplir con su responsabilidad contributiva a la vez que mantuviera la dignidad en su hogar cubriendo las necesidades básicas?

Si el gobierno federal tiene unas guías (IRS National Standards) para fijar planes de pagos de manera que el contribuyente pueda rehabilitarse sin tener que dejar de pagar la luz y dejar de hacer compra, ¿por qué no podemos hacer lo propio aquí en Puerto Rico?

Si el contribuyente va con humildad a ofrecer un plan de pago, ¿merece que se le diga que no, así de puro cantazo? Si esto le sucedió a un abogado, profesional inherentemente preparado para ayudar a sus clientes a resolver problemas, ¿cuán vulnerable es al suicidio por deuda el ciudadano común que no esté acostumbrado a enfrentar la presión de las amenazas de sus acreedores?

“El suicidio es una solución permanente a un problema temporal”. Cuando alguien opta por esta medida extrema usualmente lo hace porque no soporta el dolor de la presión de que las cosas no son como la gente o ellos mismos esperan que sean.

Lo más importante es mantener el equilibrio emocional. No soy sicólogo ni siquiatra, pero he aprendido mucho de ellos. Todos coinciden en un punto:  no te agobies por las cosas que están fuera de tu control de manera que puedas resolver las que sí están a tu alcance.

Conclusiónes y recomendaciones: 1. El suicidio nunca es una opción para resolver tus problemas económicos.  2. Si lo has contemplado, busca ayuda profesional de inmediato. 3. Cuida tu mente y fortalece tu espíritu. 4. Cuenta tus bendiciones.

5. Si enfrentas problemas financieros, sincérate con tu familia, tus acreedores, pero ante todo, contigo mismo. Al reconocer tu realidad podrás ocuparte de buscar soluciones y minimizar las preocupaciones que facilmente pueden afectar la estabilidad emocional tuya y la de tu familia.

6. Abre tu mente para explorar soluciones legales diseñadas para tu beneficio, entre ellas la reorganización de tus finanzas mediante la protección de que brinda la quiebra. 

El autor es abogado y notario, agente de alivio de deudas, con oficinas en Caguas. Sus reacciones son bienvenidas a través del 787-286-9775 o escribir a carlosalbertoruizquiebras@gmail.com.



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