Los bosques urbanos y la salud

Los bosques del mundo cumplen un papel especial en la conservación de la diversidad biológica, su flora y fauna. En ellos se alberga el 70 por ciento de las especies de animales y plantas del mundo y encontramos más de 13 millones de especies diferentes.

En las arboledas descubrimos el 70 por ciento de las especies de plantas vasculares, el 30 por ciento de todas las especies de aves, el 90 por ciento de los invertebrados. Esto nos demuestra la gran importancia de los bosques pluviales y urbanos.

Los bosques de Puerto Rico no son una excepción. Estos contienen las formaciones de plantas más importantes en Puerto Rico.

Los húmedos contienen a menudo más de 200 especies por cuerda. Estas son razones de peso para preservarlos y mantenerlos.

El estudio y análisis de la situación existente en nuestra Isla demuestra sin lugar a dudas que nuestros bosques están bajo asedio y amenazados en convertirse en áreas no forestadas por un sinnúmero de aspectos, tales como: el aumento poblacional, el incremento en el desarrollo de la tierra y la falta de un plan de uso de terrenos, entre otros.

Puerto Rico tiene una de las más altas densidades poblacionales en el mundo (1,000 personas por milla cuadrada). Esto tiene un efecto directo y negativo en la capacidad de los ecosistemas naturales de llevar a cabo las renovaciones necesarias para lograr su sobrevivencia para las futuras generaciones.

Al no preservar nuestros recursos forestales, afectamos grandemente las cuencas que suministran agua para nuestro consumo, para riego, servicios sanitarios, lo que demuestra que son un componente importante de las estrategias de abastecimiento de agua.

Nuestros bosques influyen en el clima local y probablemente en el mundial. Los bosques urbanos nos ayudan a moderar la gama diurna de temperaturas del aire, mantienen los niveles de humedad atmosférica, proveen sombra que reduce la evaporación causada por la radiación solar, protegen y preservan la vida útil del asfalto de nuestras carreteras, evitando su deterioro, absorben el carbono de la atmósfera y reponen el oxígeno en el aire que respiramos.

Nuestros bosques regulan el caudal de los cursos de agua, intercepta los aguaceros, absorben el agua del terreno permeable e impermeable subyacente y la liberan gradualmente en los desagües, carreteras y ríos. Minimizan así el peligro de las inundaciones urbanas. Las raíces de los árboles mejoran la porosidad del suelo, reducen la compactación y facilitan la infiltración del agua pluvial.

Además de los beneficios mencionados, nuestros bosques urbanos le regalan a nuestra salud, al ambiente y a nuestra economía lo siguiente: sustentan los abastos de agua y la mantienen limpia, generan albergue para especies en reproducción, controlan la erosión e inundaciones, purifican el aire, funcionan como protectores solares, ahorran energía, proveen alimentos, aíslan ruidos, proveen combustibles, sirven como barreras contra el viento, producen la hojarasca que mejora y protege el suelo, producen madera, añaden belleza al paisaje y finalmente aumentan el valor de la propiedad.

Por todos estos favores gratuitos proporcionados por los árboles es necesario su propagación y preservación para el porvenir de la vida silvestre y humana. La falta de árboles producto de la deforestación urbana y rural, está relacionado con complicaciones de salud, tales como el dengue y problemas respiratorios como el asma.

Proyectos comunitarios significativos y admirables realizados alrededor de nuestra Isla, tales como El bosque Urbano de Terralinda en Caguas y el Bosque de San Patricio demuestran el compromiso de los residentes de esas áreas.

Son ejemplares de cómo los ciudadanos acaparan y toman como suyo las áreas ambientales circundantes con lo que demuestran precisamente la responsabilidad comunitaria tan necesaria para lograr proyectos exitosos y beneficiosos para nuestra salud física, mental y el progreso de nuestra calidad de vida.

Termino con una nota significativa para reflexionar: el Bosque Nacional del Caribe y el Bosque Estatal de Guánica han sido reconocidos como reservas importantes de la biosfera del planeta, por lo que es deber de todos conservar y respetarlos.

La autora de este artículo: Prof. Rosario Lecároz Vázquez, MID, PH.D.c., Consultora del Departamento de Ornato y Embellecimiento, Especialista en Forestación Urbana y Paisajismo, Arbolista certificada, PSF 046.



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